jueves, 23 de septiembre de 2010

Ser Tú

La vida te ofrece una increíble oportunidad cada vez que ves y experimentas Quien Realmente Eres

Obsérvate hoy. Sólo obsérvate. 
Mira lo que estás haciendo momento a momento... y por qué.
Pregúntate "¿Qué tiene ésto que ver con la razón verdadera por la que estoy aquí?
¿Es ésto verdaderamente lo que vine a experimentar a la Tierra?"
Si la respuesta es un sonoro , sigue así.
Si la respuesta es No, pregúntate
"¿Qué estoy haciendo en el mundo?". 
Observa las palabras y considéralas literalmente.
¿Qué-estoy-haciendo-en-el-mundo?
¿En qué ando metid@ cada día?
¿Qué tiene todo ello que ver con mi alma? 

Es sólo una pregunta... sólo una pregunta...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

Almas Gemelas

Suele haber mucha discusión y confusión en los círculos metafísicos y espirituales en torno a la idea de las almas gemelas. Una de las principales teorías es que el alma gemela es nuestra otra mitad ideal. En algún momento nuestra esencia del alma se divide en dos, y cada mitad evoluciona de modo independiente. Entonces, ocasionalmente, las dos almas se reconectan en el plano físico con el propósito expreso de realizar alguna gran misión específica.

Esta es una explicación corriente que últimamente ha ganado popularidad. Sin embargo, no es una teoría que resista una fuerte discriminación o prueba espiritual. Si un alma original se divide para formar dos almas, cada una de las cuales evoluciona independientemente, ¿acaso no son en ese punto almas independientes por derecho propio? ¿No es, acaso, lo mismo que cuando un huevo se divide en el útero de la madre?. El resultado son mellizos, pero cada uno es un alma única e individual. Esta teoría también implica que solo encarnamos en un sexo en particular, y ésto contradice la idea de que la reencarnación sirve para enseñarnos todos los aspectos del proceso evolutivo.

Existen algunas lecciones que solo podemos aprender al renacer en un sexo o raza determinados, etcétera . La teoría de las almas gemelas implica que solo participamos en la mitad del proceso de aprendizaje. El concepto de almas gemelas no fue enseñado por los maestros antiguos. desde luego, casi todos enseñaron sobre reencarnación y conexiones Kármicas pero también dijeron que la búsqueda de lo espiritual no tenia que ir más allá de uno mismo. 

!Conocete! era el mandamiento principal.. Enseñaron que todos somos una combinación de energías masculinas y femeninas . La clave del verdadero equilibrio y de la espiritualidad está en aprender a armonizar estas dos energías en cualquier encarnación en particular. El buscar en el mundo exterior, como hacen muchos, a esa otra mitad ideal que piensa, siente, cree y entiende todos los aspectos íntimos de uno provoca un gran descontento. Nadie cumplirá nunca con esos estándares, e insistir en este ideal brinda una excusa para no comprometerse con personas o situaciones. Tu mitad ideal vive en tu propio interior. Es el masculino o femenino ideal interior de tu ser externo. A medida que aprendes a honrar y a reverenciar los aspectos asociados con ambas partes de su esencia, ocurrre la iluminación. Cuando aprendes a unir lo masculino y lo femenino en tu interior, nace el niño sagrado interior. Una nueva vida y un nuevo ciclo de crecimiento se abren para tí. 

Y ahora……¿me ayudas a buscar un alma amiga? Un alma amiga conectada a uno es esa conexión en la cual dos almas son extremadamente compatibles en casi todos los niveles. Son física, emocional, mental y espiritualmente compatibles. Tienen muchos intereses en común. Por lo general, son amigos antes de ser algo más. Las almas amigas son individuos que han encarnado y compartido muchas relaciones positivas durante largo tiempo. 

Podemos tener más de un alma amiga. De hecho, teniendo en cuenta la cantidad de vidas que podemos haber tenido, es razonable asumir que tenemos varias almas amigas. Puede haber varias personas con quienes hemos compartido experiencias de vidas prolongadas y positivas.


Las almas amigas pueden ser del sexo opuesto o del mismo sexo. Pueden ser un amigo, un familiar o un cónyuge .Las almas amigas son personas con quienes compartimos una larga asociación. No tiene que ser una asociación continua, pero por lo general es larga.


Disfrutamos el tiempo que compartimos con ella, no importa cuan breve sea. Afecta nuestras vidas positivamente y nosotros afectamos la de ella. Las almas amigas tienen una amistad que se extiende y perdura no obstante las circunstancias. En el caso de cónyuges, con frecuencia serán amigos antes de ser amantes. Siempre existe un vínculo de amor y apoyo incondicionales, y siempre se pensará en las necesidades del otro antes que en las propias. Ambos se fortalecen mutuamente las vidas, añadiendo nuevas dimensiones y nuevas profundidades de amor y felicidad. 

¡Felicidades a quienes encontraron su alma amiga!



Fuente: " Como descubrir sus vidas anteriores", de Ted Andrews

martes, 21 de septiembre de 2010

Los 10 Estados de Budeidad

Los Diez Estados de vida, también conocidos como Diez Mundos (jikkai) componen la base de la filosofía de vida que explica el Budismo e indican diez condiciones en las que una entidad de vida se manifiesta en el curso del tiempo. Con la comprensión de los diez estados de vida puede aprenderse un modo correcto de vivir así como crear un destino mejor.

Cada uno de nosotros fluctuamos de uno a otro, en cualquier momento, según nuestra interacción con el entorno. De manera que en cada momento uno de los 10 mundos se manifiesta y los otros nueve permanecen latentes. Del inferior al superior, ellos son:



1) Infierno (jigoku): Es un estado dominado por un impulso de destrucción, que puede producir no sólo la propia aniquilación, sino también la de los demás. Es un estado de infelicidad, de depresión y angustia constantes. No es posible enfrentarse al mundo exterior, lo que produce el debilitamiento de la fuerza vital. Concretamente, este estado representa el sufrimiento y la desesperación más extremos, en el cual percibimos que no tenemos libertad de acción.

2) Hambre (gaki): El hambre es un estado de ser dominado por el deseo insaciable de dinero, poder, posición social o lo que sea. Mientras los deseos son una parte inherente de cualquiera de los diez mundos, en este estado estamos a merced de nuestras ansias y no podemos controlarlas. 

3) Animalidad (chikusho): En este estado estamos regidos por los instintos. No desplegamos ni la razón ni la moral, ni la habilidad de tomar decisiones a largo plazo. En este mundo de la animalidad, operamos de esta forma: “el pez grande se come al pez chico” No vacilamos en aprovecharnos de los más débiles y adular a los que son más fuertes. En este estado se carece de sabiduría para controlarse.


4) Ira (shura): “la perversidad es el estado de Ira”. En este estado sólo nos estimamos a nosotros mismos y tendemos a despreciar a otros. Consciente de su propio yo, pero dominado por el egoísmo, uno es incapaz de comprender las cosas como son y menosprecia y agrede la dignidad de los demás. Estamos firmemente aferrados a la idea de nuestra superioridad y no podemos soportar admitir que alguien nos supere en algo.

5) Tranquilidad (nin): Es un estado de vida calmado, pasivo, del que podemos cambiar fácilmente. En este estado, en que uno es capaz de controlar temporariamente sus deseos e impulsos y se puede vivir una vida pacífica, en armonía con el entorno y con otras personas. Aunque somos muy vulnerables a las potentes influencias externas.

6) Éxtasis (ten): Es el aspecto en que uno, se siente airoso, despejado, alegre, gozoso, satisfecho, etc. Esta es una condición en la que existen el contento y la alegría por haberse liberado del sufrimiento, y la satisfacción de haber concretado algún deseo. El tiempo que dura este estado no es muy largo, puesto que no tiene cimiento alguno que lo sostenga.

Estos seis estados desde Infierno a Éxtasis se denominan los seis caminos o mundos inferiores. Tienen en común el hecho de que su aparición o desaparición dependen de las circunstancias externas. Surgen por el imperio de los impulsos o deseos, pero quedan bajo el absoluto control de las restricciones que les impone el entorno y son extremadamente vulnerables a las diferentes circunstancias. En estos seis estados basamos toda nuestra felicidad en aspectos exteriores.


7) Aprendizaje (shomon): Es el estado en que cada uno desea la superación de sí mismo, por lo que aprende con humildad los pensamientos, los estudios y las experiencias de la vida. Uno lucha por un estado de satisfacción y estabilidad, mediante la reforma y el desarrollo de la propia vida. Es la condición en la que uno se dedica a forjar una vida mejor, aprendiendo de las ideas, el conocimiento y las experiencias de sus antecesores y contemporáneos.

8) Autorealización – Comprensión (engaku): Es una condición similar a la de Aprendizaje, diferenciada porque uno trata de dominar el proceso de la propia transformación mediante la observación directa de los fenómenos. En este estado buscamos la verdad no a través de las enseñanzas de otras personas, sino por medio de nuestra propia percepción directa del mundo. Por ejemplo, las actividades creativas de los artistas y los destellos de sabiduría gozadas a través de los sinceros esfuerzos de los hombres pueden ser demostraciones de la participación mencionada.
Estos dos estados de Aprendizaje y Autorrealización se llaman los “dos vehículos”. Habiendo comprendido la impermanencia de las cosas, cuando están en estos dos estados, tienden a mirar con desdén a los que están en los seis caminos- los que no han alcanzado este nivel de entendimiento todavía y se hallan a merced de las condiciones externas. Las personas en estos estados tienden a sentirse satisfechos con su progreso sin descubrir el potencial supremo de la vida humana: el noveno y décimo estado.

9) Bodhisattva (bosatsu): Es un estado signado por la misericordia, en el que el individuo se dedica a la felicidad de los demás. Los bodhisattvas son los que aspiran a lograr la iluminación y a la vez están comprometidos a que todos los demás seres humanos la alcancen también. Teniendo conciencia de los lazos que nos unen a todos los demás, en este estado comprendemos que toda felicidad que gozamos únicamente es parcial y por eso nos dedicamos a aliviar el sufrimiento de otros. Los que están en este estado encuentran que su mayor satisfacción proviene del comportamiento altruista. 


10) Budeidad (butsu): Esta condición se alcanza cuando uno logra la sabiduría de percibir la realidad última de su propia vida y adquiere la infinita misericordia de dirigir constantemente sus acciones hacia objetivos benevolentes; cuando desarrolla un yo eterno y una pureza absoluta en su vida, que nada puede mancillar. La Budeidad es un estado ideal que se puede alcanzar a través de la práctica budista, es algo que uno experimenta en la profundidad de su ser al tiempo que continúa actuando con benevolencia en su vida diaria. En otras palabras, la Budeidad se manifiesta diariamente en la conducta del bodhisattva: buenas acciones y actos misericordiosos. Se caracteriza por la compasión infinita y la sabiduría ilimitada. En este estado, de manera armoniosa, podemos resolver lo que desde el punto de vista de los nueve estados parecen ser contradicciones indisolubles.

Fuente: sgiparaguay.org

viernes, 17 de septiembre de 2010

Tormenta de Arena



A veces el destino se parece a una pequeña tempestad de arena que cambia de dirección sin cesar. Tú cambias de rumbo intentado evitarla. Y entonces la tormenta también cambia de dirección, siguiéndote a ti. Tú vuelves a cambiar de rumbo. Y la tormenta vuelve a cambiar de dirección, como antes. Y esto se repite una y otra vez. (...)

Y la razón es que la tormenta no es algo que venga de lejos y que no guarde relación contigo. Esta tormenta, en definitiva, eres tú. Es algo que se encuentra en tu interior. Lo único que puedes hacer es resignarte, meterte en ella de cabeza, taparte con fuerza los ojos y las orejas para que no se te llenen de arena, e ir atravesándola paso a paso.

Y cuando la tormenta de arena haya pasado, tú no comprenderás cómo has logrado cruzarla con vida. (...) Ni siquiera estarás seguro de que la tormenta haya cesado de verdad. 

Pero una cosa sí que quedará clara. 
Y es que la persona que surja de la tormenta no será la misma persona que penetró en ella.

Extracto del libro "Kafka en la orilla", de Haruki Murakami


miércoles, 15 de septiembre de 2010

De la ambición al propósito


Entrar en la fase con sentido de la vida no significa que ya no tengamos ambición sino que tenemos ambición con sentido. Eres ambicioso en cuanto a otras cosas, así que ahora tu ambición se transforma en propósito.
Tienes que aprender a convertirte en observador, a retirarte. Comienzas a vivir el proceso, confiando en tu Fuente y donde tu Fuente quiera llevarte. Comienzas a desapegarte de los resultados. 

Este desapego te permite no tener que buscar nunca más, permite que las cosas vengan a tí y que ya no tengas que ser la persona que hac que las cosas ocurran sino que permites que aparezcan.


La lucha TERMINA.


Wayne Dyer, The Shift



21 Días 2x08 Buscando a Samanta (5/7)